No se ha hecho ningún estudio sobre las pirámides que existen en nuestra Isla, debido a que nadie cree en su existencia, pero si las hay, al menos cuatro.

  La Pirámide de Calvià. Es un promontorio artificial de gran tamaño, de forma escalonada. En la parte superior, bajo la vegetación que lo invade, aparece un suelo plano, hecho con diminutas piedras redondeadas. En este lugar a lo largo del tiempo han aparecido puntas de lanza de bronce y objetos de culto, como palomas en representación de la Diosa Rea y discos concéntricos esmaltados en representación del Sol. En uno de sus escalones en forma de terraza circundante hace años amontonaron muchos troncos de encina para conseguir carbón. Para tal fín cubrieron el montón de madera con tierra y le prendieron fuego, el gran calor convirtió la leña en mineral. Ocurrió un hecho extraño, un hilo de metal fundido salió entre las piedras de la pirámide, al enfriarse, los carboneros observaron maravillados que se trataba de oro.
Otra persona, medio siglo más tarde, encontró también un trozo plano en forma de placa irregular, también de oro. Si esta pirámide esconde en su interior un gran tesoro no lo sabemos, pues nunca se ha realizado excavación alguna en este lugar, ya que los hallazgos se han producido siempre sin buscarlos, de forma fortuita y en tiempos pasados. Este misterioso monumento piramidal se encuentra en un valle al Noreste de Calvià, cerca del pueblo.


  La Pirámide de “Sa Punta de n'Amer”. Esta pirámide ha sufrido la agresión típica de estos monumentos, durante años fueron lugares de fácil extracción de piedras para construir paredes y casas. No sabemos a qué estaba dedicada, posiblemente es un monumento de carácter religioso, para honrar a los dioses o a alguna persona de alto rango fallecida. Cerca de la pirámide se ven restos cerámicos de gran antigüedad, así como en la parte sudeste del monumento aparece un portal tapiado con piedras que podría ser un pasadizo. Junto al mar se encuentra cercana una cueva que fue utilizada por los antiguos para la caza de focas, muy abundantes en aquellos tiempos y extinguidas hace ya medio siglo. Había flechas de hierro, huesos y relucientes colmillos de aquellas focas monje: aquí las conocían como "Vells Marins" viejos del mar.

La pirámide sumergida. En aguas del Archipiélago de Cabrera existe una pirámide de dos metros de altura hecha de granito gris. Toda ella está escrita con extraños jeroglíficos. La transportaba una galera, posiblemente formaba parte de un botín procedente de Egipto, que alguien transportaba a la Península Ibérica Romana.
El naufragio está medio cubierto de arena en una profundidad aproximada de cuarenta metros, cerca del Islote de las Ratas (Cabrera). El descubrimiento de esta pequeña pirámide, que puede ser la parte superior de un gran obelisco fue realizado por el explorador submarino Pepe Beltrán en la década de los años cincuenta.

La Pirámide de plomo de Alaró. El arqueólogo Mascaró Passarius describe en un pequeño libro el hallazgo de una extraña pirámide forrada con placas de plomo, completamente cubierta de signos, en el término municipal de Alaró. Este misterioso hallazgo se produjo al desmontar un túmulo de piedras. Bajo este montículo de piedra apareció esta enigmática pirámide de plomo. En su interior encontraron restos de un enterramiento y algunos objetos de ajuar funerario.

Conclusión: La influencia egipcia es notable en las Islas Baleares de los tiempos antiguos. Pero ¿fué quizás la desaparecida Atlántida y su hermana Tartesos las culturas que iniciaron la construcción de pirámides? Futuras investigaciones terrestres y submarinas nos darán la respuesta.

COLAU BELTRAN


 


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