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Futbolistas, maestros en
general, astronautas, bailarines, animales de todo tipo, bebedores
empedernidos, saltimbanquis, borregos, aristócratas, ejecutivos, tenderos,
informáticos, pintores, músicos, presos, carceleros, seres vivos en
general, han tenido la ocasión, como mínimo, de poder asistir en alguna
ocasión de su vida, al teatro. Ellos han visto el paso de caravanas,
actores y actrices, en un tiempo y ahora en el futuro, de furgonetas
cargadas de focos y otros instrumentos de creación y sobre todo de
fantasía, fantasía no siempre tan fantástica y si, tan real. El teatro de
la vida... La vida del teatro. Como dicen muchos, una vez que has subido
al escenario, siempre, o casi siempre, quieres volver a hacerlo. Este
reportaje está dedicado a la gente que ha subido, que sube y que en un
futuro subirá a un escenario, y como no, a los que asisten a obras y
espectáculos, que son los que al fin y al cabo, aseguran la continuidad
del teatro.
Hace ya un año y poco más, que ya anunciábamos la apertura oficial del
Auditorium SA MANIGA de Cala Millor, la respuesta del público ha sido
excelente, motivada por la indiscutible calidad de sus espectáculos.
Otros focos importantes de Teatro se pueden encontrar en Manacor y en Artà,
donde existe una gran afición, una gente muy dispuesta y muchos grupos
teatrales, todos ellos de una importancia relevante en el mundo de las
tablas. En Son Servera, algunos dirían que todo se remite a la existencia
del grupo de teatro “Sa Murga”, un grupo de gran calidad que ya lleva sus
años en los escenarios, pero se podría decir algo más, que hay una gran
cantidad de jóvenes interesados en el tema, y faltos de algo muy
importante en este mundo, que es el “mojarse” de teatro, que seria como
decir, el ver teatro, ver a sus compañeros subidos en el escenario, el
hacerse ganas a acercarse a ello. Inevitablemente cuando un niño actúa,
lleva a sus padres y a sus amigos, lo que hace que no sólo ellos se
“empapen” si no que sus padres también lo hagan. En una experiencia
anterior, tuve la ocasión de dirigir a un grupo de jóvenes noveles en el
mundo de la farándula, llegado un momento del curso, el numero de jóvenes
se elevaba a quince, cuando nuestro pronóstico era de cinco o seis
alumnos. Eufórico por el presunto triunfo, lancé las campanas al vuelo,
aunque mas tarde, me di cuenta de que había caído en un inmenso error,
ellos nunca fueron al teatro, ni tan siquiera, les hizo ganas ser el
protagonista de la obra, decían que no querían que sus compañeros les
vieran actuando, y yo para desgracia de mis adentros les entendía
completamente... Para ellos era como una especie de juego, (no digo que no
lo sea: lo ha de ser), pero un juego al que un día se puede asistir y otro
no, un juego que sólo se “debe” jugar en privado, no enseñarlo por temor a
que se burlen de ti en el patio, por que es algo que no se lleva... Este
es el error, se ha de promocionar el mundo de lo inventivo, para ello hace
falta promoción y acción. Muy importante es que cuando se quiere algo, no
se tenga como una cosa circunstancial, si no que se examinen las
posibilidades de explotación. No digo con eso que la iniciativa de traer
espectáculos de fuera no sea correcta, todo lo contrario, es positiva,
pero para una mayor afición, no sólo se ha de potenciar eso, si no que la
afición se ha de hacer un poco al teatro, no el teatro a la afición.
RAFEL A. VALLS

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